El Vino
El vino tinto es la esencia y la inspiración de cada escultura. Cada obra captura la delicadeza del líquido: su transparencia, su color, su movimiento sutil.
Se selecciona cuidadosamente el vino
La elección del vino es un ritual de precisión y sensibilidad. La artista selecciona cada ejemplar considerando su cepa, su año, su carácter de reserva o crianza, consciente de que cada vino posee un alma distinta. Cada decisión influye en la transparencia, el color y la textura de la escultura, haciendo de cada obra un testimonio único de la materia prima.
El vino deja de ser líquido para convertirse en un material vivo, que respira, cambia y revela su esencia en la forma sólida de la obra. Cada escultura captura el carácter singular del vino escogido, transformando su fugacidad en un instante eterno, donde la belleza efímera se hace tangible y la sensibilidad del creador dialoga con la obra.


Proceso creativo

Instante
Esta obra fue inspirada por el siguiente poema:
“ Una gota cae
silenciosa,
siendo testigo
de aquel instante
donde nuestras almas
se unieron”.
Esta escultura nació de una solicitud especial: una pareja que celebraba sus 25 años de matrimonio. El vino que da forma a la obra es el mismo que se sirvió en su boda, transformando un recuerdo íntimo en arte vivo, delicado y eterno.

